Breviario de un día aleatorio.

Hago las cosas, pero ni mi corazón ni mi mente están en ellas. Mi corazón esta ahí donde quiera que él este. Mi mente por otra parte, vuela, se agita, convulsiona, estalla, se transforma. Mi mente esta por todas partes, en la música de Marilyn Manson que suena en mis audífonos, en el proyecto que tengo que entregar cada vez más pronto, en los viajes que quiero hacer, en las cosas que quiero escribir, en las imágenes que quiero pintar. En que el día no basta para todo lo que quiero hacer, pero es demasiado para verlo de nuevo. Al final, queriendo hacer tantas cosas acabo sin poder concentrarme en nada, más que en él. En sus manos acariciando mi pelo, en su olor, sus abrazos, su voz, y más que su voz sus palabras. Más que sus palabras la forma en que entorna los ojos al decirlas. Más que sus ojos el sentimiento con el que las dice. Más que cualquier otra cosa, que lo amo y él me ama. Más que la distancia que nos separa y el tiempo que no puedo acelerar.

– Romina Colli.

Desvaneciendome.

Perdona, si no ves mi sombra, es porque se me desvanece la vida. Sigo respirando pero la vida se me va desvaneciendo. Las personas, los recuerdos, uno a uno desfilando hacia un abismo sin fin: el olvido. Se desvanecen los amigos que una vez creí inseparables, se alejan de mi los momentos que alguna vez creí anidados en mi memoria, se muere la fe, se suicida la esperanza y me voy desvaneciendo.
Hoy no tengo ganas de nada otra vez, hoy pretendo desvanecerme en letras. Alguna vez soñé, hubo una época en que creí, pero poco a poco, empecé  a cambiar de creencias. Así hasta estar segura que no tenía escapatoria, que los malos medios eran los únicos medios para alcanzar mis fines, así poco a poco sin darme cuenta empecé a desvanecerme. Empezó gradualmente, es que la frontera es tan tenue. Una pequeña mentira, una trampita, un trabajo copiado, intereses encima de amigos sin nada encima de mis intereses. Nada podía detenerme, cualquier camino era valido. Pero esos caminos me llevaron a este otro, soleado, caliente, aspero, solo. Estoy sediento pero no hay agua, tropiezo y escucho risas, sigo adelante pero no llego a ningún lado. En mi sombra noto que hay manchas de luz, eso es solo porque me desvanezco.
¿El fin valía la pena? Poco importa, el fin es este.

– Romina Colli

El callejón de la daga.

Lo que aprendemos de los cuentos es que nadie nace siendo malo, la vida se te va acomodando, el mundo se va haciendo origami, hasta que un día despiertas en un callejón, te encuentras de frente a un espejo que te muestra un corazón podrido y todo indica que no hay otra salida. Ese día, que parecía haber llegado tan de pronto, no era más que la suma de esos momentos, en los que el mundo te fue pudriendo de a poco, una mentira de tu mejor amigo, un secreto guardado con tanto empeño, una traición furtiva, un engaño de quien nunca creerías, todo con un resultado que a nadie hace más daño que a ti. No hay salvación si se llevan los demonios dentro, no hay escape si intentas huir de ti, y estas solo cayendo al abismo, pero no es la muerte, es un callejón ¿sin salida? Te detienes frente al espejo sin ver más que podredumbre, ves hacía todos lados sin encontrar más que soledad, ¿sigues el callejón? Es que es más fácil. Al final se vislumbra una daga, casi ves escrito los nombres, casi gritas pero te has cubierto la cara, casi huyes pero no sabes a donde. Los nombres escapan de la daga y cubren las paredes, invitándote a seguir por el callejon. Si tu mundo se acomoda, si todo en el pide venganza, ¿qué haces?

–  Romina Colli

Como el aire de un globo.

Y de pronto, se fue. Así como el aire que escapa de un globo, rápidamente, sin avisar. Se fue esa urgencia por tus brazos, se fue la necesidad de verte, se fue el sueño de un para siempre. Se escapo de mi alma el amor. Es que esto de no verte, de escribirte sin tener respuesta, de pasar las tardes esperando a que vengas.
Culpo a los domingos sola, mi cama vacía, al servir la mesa para uno. ¿Qué te extraño de aquí a las estrellas? Pues no, te extrañe de aquí al fin del universo. Te extrañe con tanta fuerza que me quede sin fuerza, grite tu nombre tan fuerte que no podía escuchar más, el eco de tu nombre quedo en mis oídos, pero olvide el tacto de tus manos.
No pidas perdón que no te culpo de nada, lo que pasa es que esta distancia, esta falta de ti, esta ausencia de ganas si no estoy junto a ti. Lo que pasa es lo que viene pasando, que me quedo sin energías de extrañarte tanto. No me culpes de nada, es autodefensa, es que se me escapa la vida sin tu no estas cerca. Pero no me pidas más, que ya no puedo dar nada.

– Romina Colli.

Quizá, tal vez, en otra vida.

Tal vez, si hubiera sido un poco más feliz, no lo habría hecho. No mucho, solo un poco, tantita de esa felicidad que te hace sonreír en un metro lleno de gente. O de esa otra felicidad que te hace fijarte, casi sin querer, en la forma en la que el viento esparce el polen cuando es primavera y esbozar una mueca, sencilla, nada ostentosa, que asemeja a una, o media sonrisa. Le habría gustado tener la sencillez con la que algunos se tiran al pasto a ver las nubes, o de quienes de noche se detienen, en medio del frío, a ver las estrellas. Solo de vez en cuando veía la luna. Le gustaba en cuarto menguante, cuando era delgada, casi imperceptible en el cielo pero aún ahí, delgada como quería ser.
Quizá, si sus padres la hubieran abrazado más, si su padre no hubiera sido tan estricto, si en su vieja casa hubieran puesto un árbol de navidad. Tal vez, quizá, si acaso, tantas cosas, tantas probabilidades, pero las cosas pasaron sin que nadie hoy pueda hacer nada.
Una noche de esas, en las que casi no puedes ver la luna, dejo su apartamento, lo cerro con llave por costumbre, no porque le importara el hurto. Consideraba los taxis como un lujo pero dadas las circunstancias poco le importaba el costo. El taxi se detuvo en un hotel que aparentaba ser más costoso de lo que era. En la recepción dio un nombre falso, un nombre demasiado común con un apellido tanto más ordinario, los maleteros se extrañaron de que solo llevará un gran bolso, nada de equipaje. En su bolso pastillas, calmantes, mortíferos en grandes cantidades. Pidió una fastuosa cena, al menos tanto como el restaurante del hotel lo permitía, y bebió con el vino las pastillas.
Su vida se esfumo, más dolorosamente de lo que hubiera querido. El personal del hotel se dio cuenta a la mañana siguiente, había elegido un hotel en vez de hacerlo en su piso porque sabía que en su piso podrían pasar semanas antes de que alguien lo notara. Cuando llego el paramédico ya no había nada que hacer, más que cerrarle los ojos que aún se encontraban abiertos viendo a los mosaicos del techo.
Quizá en el último momento intento ver nubes en el techo, tal vez imagino la brisa, la playa, la sensación de arena en sus pies. Quizá, tal vez, en otra vida, en otra era, en otro mundo, tenga tantita de esa felicidad que le hizo falta en esta vida.

– Romina Colli.

Fashion bloggers.

Recientemente empecé a seguir en Facebook la página de una fashion blogger. En su blog no solo habla acerca de la ropa, ni se limita a poner solo fotografías de las prendas, sacadas de, quizás, la página oficial de alguna tienda o alguna revista, sino que se fotografía a sí misma usando las prendas de las que habla. No es la única, al parecer es una costumbre adoptada por muchas otras fashion bloggers, además de ser comentaristas de moda, también toman el papel de modelos más que gustosamente. Después de todo parece que las lectoras tienen siempre más simpatía por los blogs que muestran fotos de la autora.

Mientras veía estos blogs, pasando fotos y fotos de estas chicas bloggers tan fabulosamente vestidas, con fotografías de mucha calidad, de verdad pensaba que podrían ser modelos. Me preguntaba ¿quién les toma las fotos? No es posible que anden por la vida con un fotógrafo profesional siguiéndolas, ¿un amigo o amiga que va con ellas a tomar las fotografías? quizás, lo más probable, desde mi punto de vista, es que lleven consigo un tripié, después de todo, por muchos amigos que tengas, creo que al final, pedirle siempre a alguno que tome el papel de tu fotógrafo personal podría acabar hartandolo.

Mi segunda pregunta al ver las fotos es bastante obvia ¿de donde sacan los atuendos?, bueno, esta tal vez no sea una pregunta correctamente formulada, es bastante obvio que la mayoría de los atuendos no los hacen ellas mismas, me refiero a que la mayoría no los costura por si solas, no digo que no haya quien sepa costurar y haga en verdad esas fantásticas prendas, pero creo que muchas de ellas los compran en tiendas de ropa. Muchas de ellas mencionan tiendas especificas, Zara, Bershka, H&M, Forever 21, American Apparel, entre otras, tiendas que tienen precios accesibles para la clase media. Otras sin embargo, mencionan tiendas de más lujo y coste, como Ferragamo, Michael Kors, Kenzo, Just Kavalli, y muchas más.

Yo, sentada en mi cama, vistiendo shorts que he comprado en una tienda de chinos y una blusita de tirantes de algún mercado, me preguntaba ¿cómo pueden pagar todos esos atuendos? aún si compraran ropa en las tiendas de precios accesibles para la clase media, ¡es un dineral! Imaginense, todos los atuendos que aparecen en sus blogs. Es verdad que no siempre es el conjunto entero nuevo, hay veces en que combinan la ropa que han mostrado antes con prendas distintas, dando como resultado un atuendo nuevo y sobresaliente, pero aún así.

No es que no me guste la moda, por favor, a todas las chicas del mundo les gusta la moda, simplemente no paso demasiado tiempo pensando en ello y, lo más importante, no tengo demasiado dinero para gastarlo en ropa, excepto cuando tengo un evento especial, es entonces cuando paso horas viendo blogs en internet solo para darme una idea de que es lo que quiero, para luego pasar días recorriendo tiendas hasta encontrar el atuendo más parecido al que he ideado en mi cabeza, eso claro sí, y solo sí, tengo dinero para comprar algo. A veces, cuando tengo un presupuesto más limitado, trato de arreglármelas con lo que tengo, comprando solo una prenda o accesorio que lo haga un poco diferente, o incluso, cuando mi presupuesto es nulo, recurro a mis amigas que nunca me fallan y siempre están dispuestas a prestarme ropa.

En fin, que estas chicas fashion bloggers, son fabulosas, arregladas y  saben vestirse de forma sobresaliente, pero ¿cómo lo hacen? Muchas de ellas vendrán de familias, tal vez no ricas, pero al menos bien posicionadas, después de todo me he saltado un punto: las locaciones de las fotos que toman. No todas, es verdad no todas, algunas se valen de cualquier lugar para usarlo como fondo en sus fotografías, ya que en casi todas partes puedes, con un poco de imaginación, encontrar paisajes inspiradores, pero las fashion bloggers que parecen más populares van desde París, Estambul, Nueva York, Amsterdam, muchas de ellas parece que viven viajando. La mayoría de nosotros no podemos permitirnos todo eso.

Esta ha resultado ser una entrada mucho más larga de lo que esperaba, espero no haber ofendido a nadie, para que conste, yo personalmente, siento una mezcla de admiración y envidia por estas chicas. Es admirable como pueden combinar tan bien su ropa, yo casi nunca lo logro, y es envidiable la vida que parecen llevar, a mi me gustaría vivir así.  Algo remarcable es que también hay algunas fashion bloggers que  han llegado a tal éxito, que les pagan, tal vez hasta les regalen ropa, por las entradas que escriben en su blog. Sin embargo para ello, es necesario formarse un nombre en el difícil mundo de los bloggers antes.

P.d. Para aquellas de nosotras a quienes nos gusta la moda y no podemos permitirnos gastar tanto en ella, les dejo aquí lo que yo aplico: yo normalmente voy a tiendas o busco blogs para ver ropa, sin importarme el precio que tengan, veo prendas y guardo una imagen mental de lo que me gusta, después voy a tiendas más baratas y busco cosas parecidas. Así no gasto tanto.

– Romina Colli.

Añoranza y recuerdo.

¿Y qué  si no puedo olvidarte? si soñé contigo cada noche hasta llegar a anhelar el sueño y pasar el  día durmiendo para soñar contigo, si evite la realidad para no admitir tu ausencia, que a veces caminando por las calles que alguna vez fueron nuestras sentía una punzada de nostalgia tan fuerte que tenia que morderme la lengua para no gritar como un poseído por el dolor de tu perdida, que se sentía tan fuerte como ser desmembrado lentamente, era tener el pecho abierto y ser despojado de mis órganos internos uno a uno. ¿Y qué si no quiero olvidarte? Si soy masoquista  es porque ese dolor agudo me recuerda que lo nuestro fue real y no delirios, porque saber que te tuve, te jugué y te perdí, aunque duela mas allá del umbral de mi razón, aunque me remuerda la conciencia y me cale los huesos, es mejor que un mundo sin ti, en el que “nosotros” jamas haya existido, porque mi mundo sin ti, aunque tranquilo, hubiera sido solo haber existido, pues estar muerto en vida implica haber estado vivo alguna vez, vivo para sentir tu aroma al soplar el viento, tus finos cabellos rozar mi rostro al tenerte cerca, tus manos frías sujetar mi brazo al caminar por el jardín y la anestesia a todos mis problemas que era tu mirada que me hacía sentir que por verme así merecía la pena atravesar el mundo para encontrarte de nuevo.

 Romina Colli.

¿Cómo le explicas a la luna?

¿Cómo le explicas a la luna que añoras más aquellos brazos que su tenue brillo? Si la luna cada noche te busca sin poder encontrarte, si te encuentras en un cuarto oscuro para esconderte de ella.
¿Cómo contarle que cada noche lloras por él, que no vuelve, mientras ella aparece preciosa en el cielo cada noche para iluminarte? Ningún haz de luz por mucho que intente, puede traspasar las paredes que en tu cuarto oscuro has erigido.
Explicale, a ver si puedes, que su blancura te recuerda la sonrisa de aquel que se ha ido, sus tenues hazes de luz no brillan como sus ojos cuando te miraban.
¡Dile! Anda, a ver si te atreves, que sus cráteres no son sus lunares, que no logra calmar las mareas de tu corazón y que te escondes de ella, para no recordarlo a él.
Porque las noches de luna caminaban de la mano, se besaban bajos sus destellos y jugaban a contar sus cráteres. Si cada vez que la ve, la luna logra su llanto, sus recuerdos, sus delirios.
Que te perdone la luna, por los pecados de los que la culpas.

Romina Colli.

Obsesión masoquista.

¿Recuerdan ese capitulo en Sex & the city donde Carrie se enterá que Natasha (la novia en turno de Mr. Big) irá a un evento y Carrie hace todo lo posible por ir al evento luciendo magnifica para impresionar a Natasha? ¿Alguna vez les ha pasado? A mi si, no es agradable, peor porque tal cual en el capitulo de Sex & the city, al final la ex de mi ex no fue. Imaginen esto: pase toda la tarde buscando el vestuario perfecto, convencí a mis amigas para acompañarme, maneje por horas en el trafico atravesando la ciudad ¿para qué? para que ella no apareciera en el evento ¿acaso no creen que es absurdo?
Como si no tuviéramos suficiente de que preocuparnos día a día, parece que las mujeres tenemos una aversión hacía otras mujeres, por ejemplo aquellas que han estado o están con nuestros novios o ex novios. Parece ser que tenemos la obsesión masoquista a compararnos con otras mujeres, una obsesión dañina e improductiva. Piensen en ello, como yo lo he pensado. Cada una traza su propia linea de meta, las metas no son nunca iguales, ni las circunstancias, no se puede ir por la vida tratando de vivir de acuerdo a estándares que otros han fijado para si. Lo más importante es, que cada uno de nosotros es incomparable, que no se vive para complacer a alguien y que lo que no esta destinado a ser no será. Por eso, si alguien nos rechazo o nos reemplazo con otra persona, ser mejores que ella no va a arreglar nada, no va a afectar a nadie más que a nosotras mismas, de la misma manera que no se bebe veneno para matar al enemigo. Debemos evitar la obsesión masoquista que nos hace medirnos con las metas de otros, para seguir adelante, midiéndonos solo por el tamaño de nuestras propias metas.

Romina Colli.