Cartas al aire. Carta No. 3

Hoy todo sabe a ti, y ese olvido tan deferente, falto de raciocinio, que se rehusa a hacerse presente cuando más requiero de él. Necesito alcohol para olvidarte. Necesito alcohol para no olvidarte. Es que no lo decido. Necesito dejar de pensar en ti. Pero daría cualquier cosa por recordar aquel momento exacto, en que tomaste mi mano y me plantaste un beso. Lo daría todo por regresar el tiempo. Por estar ahí otra vez. Sería todo tan diferente, lo prometo. Pero no puedo. Y no deseo que vuelvas. De verdad, ya se que ni lo intentarías, ya se que ambos somos demasiado orgullosos para eso. Lo se, lo se, y lo se de sobra. No hace falta repetirlo. Veras, yo tampoco quiero que vuelvas, no es un buen momento. Sabras que nunca necesite de tu voz para arrullarme, ni de tus brazos para protegerme, pero quizá ni imaginas que cada noche soñé contigo y eras todo, todo, lo que yo quería. No creo que haga falta decir lo que te extrañe, pero sí que lo hice. No creo necesitar decirte lo que te quisé, pero vaya ¡cuanto te quisé! Pero jamás me atreví a decirlo en voz alta.

– Romina Colli.

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