Cartas al aire. Carta No. 4

Pensar, en todo lo que yo pienso, es malo. Porque no es básicamente nada, es el mismo instante. Una y otra y otra vez, infinidad de veces. Pero no puedo recordarlo bien. Es tu coche ¿o era el mio?, tu al volante ¿o era yo? Cambiar de lugar, al asiento trasero del coche, beber un par de cervezas y salir de ahí porque había calor. Es The Doors en la radio del coche, la sombra de una palmera, tu cabello largo y quemado, que daba la impresión de ser rubio, pero yo, que lo conocía de raiz a punta sabía que era castaño. Es, no ya no es, era, mi mano en tu espalda, tu fina nariz, era abrazarte y creer que todo estaba bien. Era una ilusión. Tendría que haber estado ciego. Debí haberlo visto, pero no lo ví. Quizá si lo vi, pero no quería verlo, así que lo ignore. Es que siempre estuvo ahí, siempre estuvo, y yo, ¡soy idiota!. No lo ví o elegí no verlo. De haberlo sabido…

– Romina Colli.

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