Paginas cubiertas de nieve. Parte 3.

libro

Parte 1.

Parte 2. 

De vuelta a mi pequeña cocina en donde me preparo un té, me pregunto cuántas veces me he escabullido de la cama en la madrugada, mientras dormía abrazada por Dan, a veces me pasa que de pronto su abrazo me agobia, que empiezo a sentir esa presión en mi pecho, esa que anuncia que será una noche horrible.

Desde hace unos meses he tenido noches horribles, noches en que no duermo, en que doy vueltas en la cama, cansadísima sin poder conciliar el sueño, pensando, barajando opciones, que no son muchas. La mayoría de las noches pienso en Steff, en qué hacer para ayudarla, otras tantas pienso en Dan, algunas noches, cuando la promesa de su partida me agobia, siento su ausencia cubrirme como una sombra y robarme el aliento, siento mi abdomen abierto, mis vísceras al aire, siento el grito que no puedo dar por faltarme aire.

No sé cómo ser fuerte al verlo marchar, casi ni recuerdo que soy sin él. No sé de donde sacaré fuerzas para ayudar a Steff si apenas puedo ayudarme a mí misma, toda mi casa parece encogerse en noches así, en las que siento que mis ideas espesan la atmosfera, envician el aire y lograran derrumbar las paredes de tanta presión.

Me pregunto si de no haber sido por Steff habríamos estado tanto tiempo juntos, ella nos unió, pero también nos está separando. La conocí un día en que me fui sin esperar a Dan, que también trabaja en DermoSinc, desde que estábamos juntos solía esperarlo para irnos a mi departamento, pero él tardaría demasiado y yo estaba cansada. Caminaba por el submundo de pasillos diseñados a modo de laberinto para los empleados de DermoSinc rumbo a la caseta de seguridad, pensando en que me prepararía de cenar al llegar al departamento, hacía una lista mental de las cosas que tenía en mi refri cuando algo llamo mi atención, apenas una fracción de segundo con el rabillo del ojo, por un momento pensé que quizás lo había imaginado, estaba exhausta después de todo el ajetreo del día, sin embargo me acerque, como imantada, al principio no distinguí nada, tras aguzar un poco la vista la vi, me olvide del hambre, de Dan, de mi departamento, creo que hasta de mi nombre.

Me plantee dar la vuelta y seguir mi camino como si no la hubiera visto jamás, sería sencillo, en teoría, ella no existía, legalmente al menos; si existía, ella no podía estar ahí, y era eso, precisamente, las improbabilidades de que eso fuera más que un producto de mi mente cansada, lo que me hizo acercarme, podría decir que jamás me habría perdonado el darle la espalda, que mis valores me lo impidieron, porque soy, ante todo,  una mujer de principios, mentiría, la verdad es esa, soy curiosa, mi curiosidad no solo mataría a un gato, sino que también a cualquiera que se pusiera en su camino hasta saciarse. Ella estaba cubierta por la sombra, vestida con ropas blancas con una colcha azul pastel que la cobijaba, lo que veía de su cara era abrumador, transparente, podía ver sus músculos de un color amarillento, ¡podía ver su mandíbula y sus dientes!, en ese momento hablo.

Parte 4.

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12 comentarios sobre “Paginas cubiertas de nieve. Parte 3.

  1. Hola Romina
    Esto está algo lejos de las cosas que suelo leer, porque se me hace un tanto opresiva, o más bien gris la atmosfera.

    Me hace preguntarme porque son así algunas personas.

    Acepto que puedo ser bastante simplón, y tal vez no sea tan opresiva o gris para otras personas.

    De cualquier manera voy a esperar y leer lo que siga.

    Espero descubrirte a vos de esa manera.

    El autor siempre se termina desnudando o es desnudado por sus personajes.

    Saludos

    Rubén Ardosain

  2. Me perdonarás pero no entendí el final, será cosa mía, ya que arrastro cansancio mental de varias semanas. Lo volveré a leer mañana que ya estaré más descansada.

    Saludos.

  3. Muy delicado, destila romanticismo por todos sus poros, y no hablo del mal entendido sensacionalismo rosa, que está bien en su justa medida y es parte del romanticismo, pero no su plenitud. Lo romántico es oscuro, es triste, es sutil y te hace aflorar los sentimientos, no solo de romance sino también de nostalgia, pesadumbre, pasión, incomprensión… un gran torbellino. Espero la próxima entrada.

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