Momento y oportunidad. Relato de un asesino.

Empezó como siempre, una idea. Era un mal día, de esos que solía tener, de esos en los que solo ve lo malo, cuando al verse al espejo ve un monstruo. Y el monstruo lo miraba a los ojos riendo, se acercaba a su oreja susurrándole “eres horrible”, para luego esfumarse tras una nube de malos pensamientos.

Podría haber culpado a la sociedad, a las personas que lo maltrataban, a sus genes, incluso a sus padres. Pero él sabía, que había algo podrido en su alma, más allá de su físico deforme.

Salió aquel día de su casa, con sus demonios siguiéndole los pasos. Una soleada mañana de junio, que le daba una tregua a ese invierno eterno que se vivía en su ciudad.

Iba caminando hacía la central de abastos, su lugar de trabajo, cuando vio a una chica, de piel blanca y cabello oscuro, con unos pocos kilos extras. La verdad no pensó en ello demasiado, la idea simplemente aterrizó en su mente, sin reflexionar en ello, lo hizo.

Cuando la golpeo en el callejón hasta dejarla inconsciente pensó en aquella otra chica que se burlo de él al regalarle una rosa, mientras le arrancaba la piel de la cara no pensaba más que en las burlas que le hacían, al ver la sangre en sus manos no sintió culpa.

Se le hizo fácil, lo volvió a hacer. Con varias chicas mas. Una tras otra caían como mariposas tras recibir uno de sus acertados golpes. El problema era transportarlas, tenía que ser rápido, las ponía en la caja de su pick up y las cubría con una lona hasta llegar a su casa.

Siempre les arrancaba la cara, trataba de dañarla lo menos posible, a veces, usaba su piel como mascara, mientras pensaba como sería ser ella.

Cuando la policía lo descubrió y rodeo su casa, se miró al espejo, el monstruo estaba ahí, pero esta vez su susurro era distinto, “mátate”, le decía. Él obedeció. Primero fue un disparo en la nariz, su nariz deforme, el más doloroso es el primero; el segundo fue en la quijada, esa quijada deformada por un gran tumor que nunca pudo operarse; con tercer el disparo se voló los sesos, mientras el monstruo reía y la policía entraba en la casa.

pistola, arma, sangre

Anuncios

8 comentarios sobre “Momento y oportunidad. Relato de un asesino.

  1. Hola Romina

    ¿Por qué tan sanguinario todo?

    ¿Qué pasó en tu infancia?

    Estás en tus primaveras, todo debieran ser perfumes y sueños de semillas esparcidas al viento.

    No tenés porqué que ser como yo te sueño, pero tampoco tan diferente.

    Si tuviera sexo con vos, no podría disfrutar de la petite mort, que sentimos los hombres después de un sexo muy placentero.

    Estaría esperando que me clavés una daga.

    Cariños

    Rubén Ardosain

  2. El cuento me ha parecido sumamente chocante: no sólo por la descripción del personaje, ni por matar en realidad, sino por arrancarles la cara y ponerselas como máscaras para encubrir, al menos por un momento, lo que él sabe que es. Es tan paradójico y tan contradictorio que podría ser real. Excelente lo que has hecho aquí.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s